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miércoles, 29 de diciembre de 2010

Slow Food: Por una alimentación ecológica y a nuestro alcance.


El italiano Carlos Petrini, en 1986, funda en Bra la asociación eco-gastronómica Slow Food, motivado por contrarrestar la fast food y la fast life, e intentar impedir la desaparición de las tradiciones gastronómicas locales y combatir la falta de interés general por la nutrición, por los orígenes, los sabores y las consecuencias de nuestras opciones alimentarias. Constituye un movimiento que defiende la cocina de proximidad, se trata de una tendencia global al tiempo que antiglobalizadora, rescatando platos e ingredientes en peligro de extinción. Hablando de una forma poética, es como un intento de devolver a la vida y a la comida su parte más humana.
Hoy, cuenta con más de 100.000 miembros en todo el mundo, fomentando una nueva lógica de producción alimentaria, y desarrollan programas de educación alimentaria y actuaciones a favor de la biodiversidad.
Slow Food considera que el placer que nos procuran bebidas y alimentos de excelencia ha de combinarse con los esfuerzos por salvar las innumerables variedades tradicionales de cereales, legumbres y frutas; las razas animales y productos alimentarios que corren riesgo de desaparición por la imposición de una alimentación sometida por la comodidad y las industrias del sector agrícola. Quiere dar la debida importancia al placer vinculado al alimento, aprendiendo a disfrutar de la diversidad de las recetas y de los sabores, a reconocer la variedad de los lugares de producción y de los artificios, a respetar el ritmo de las estaciones y del convite. Trata de proteger nuestro inestimable patrimonio gastronómico a través de los proyectos de Arca del Gusto y de Baluartes (puestos en marcha por la Fundación Slow Food para la Biodiversidad), y también de Terra Madre.
Sostiene la necesidad de la educación del gusto como mejor defensa contra la calidad mediocre y los fraudes y como vía maestra contra la “macdonaldización” de nuestras comidas; actúa en pro de la cocina local, de las producciones tradicionales, de las especies vegetales y animales en peligro de extinción; fomenta un nuevo modelo de agricultura, menos intensivo y más limpio, fundado en los conocimientos y el 'saber hacer' de las comunidades locales, el único capaz de ofrecer perspectivas de desarrollo incluso a las regiones más pobres del planeta.
Para ello, Slow Food se compromete en la salvaguardia de los alimentos, de las materias primas, de las técnicas de cultivo y de transformación heredadas por los usos locales consolidados en el tiempo; en a defensa de la biodiversidad de las especies cultivadas y salvajes; en la protección de locales gastronómicos y de convivencia que, por su valor histórico, artístico o social, forman parte del patrimonio de la cultura material.
Carlo Petrini es el impulsor del manifiesto Km 0 que quiere servir para concienciar a la gente de que antes de comprar productos que vienen de países remotos hay que procurarse ingredientes de los lugares más cercanos o, cuanto menos, buscar los productos de temporada, adaptando así nuestra vida y nuestra cocina al paso de las estaciones del año. No obstante, muchos son los chefs y consumidores que se identifican con esta nueva 'forma de vida' sin que necesariamente hayan firmado ningún manifiesto. Comparten la filosofía de potenciar la producción de los alimentos excepcionales de cada región, de conservar el trabajo de los productores, artesanos y distribuidores locales.
En la página web de Slow Food España, por ejemplo, se pueden ver la lista completa de los cocineros adheridos a este manifiesto y las bases para poder estar en el club, entre las que hay que resaltar que el restaurante deberá tener en su carta un mínimo de cinco platos Km 0. Esto es, que un 40% de los ingredientes, incluyendo el principal, sean locales: lo que implica que el restaurante los compre directamente a productores localizados a menos de 100 kilómetros, o que un 60% de los ingredientes sean lo más cercanos posible, y que los que no lo sean tengan certificación ecológica. En el caso de pescados, las bases exigen priorizar siempre lo obtenido de forma sostenible y por barcos de bajura y lo vendido en las lonjas más cercanas a los restaurantes. Además, se establece como criterio general evitar alimentos obtenidos a partir de transgénicos.
Algunos expertos gastronómicos ven este documento con recelo y afirman que la mayoría de la llamada cocina de proximidad es ficticia, es una estrategia de marketing. Para ellos el mensaje es bonito, pero impracticable. Consideran que es imposible cocinar con solo lo que encuentra a 100 kilómetros a la redonda, y que un cocinero debe contar con una despensa sin cortapisas, buscando lo mejor de cada región y practicando una cocina sensata. Califican los parámetros de Km 0 de reduccionistas e intransigentes. Por su lado, los defensores del Slow Food recuerdan que las ideas que están en el origen de Slow Food no son en absoluto radicales, todo lo contrario. Se trata de aplicar el sentido común en nuestras compras y en la confección de nuestras comidas. Quizás por ello, es cierto que los principales ejemplos de cocina de proximidad, de momento, son más rurales que urbanos.
Otros argumentos a favor de este movimiento se fundamentan en que es una forma de mantener viva la tierra y sus tradiciones y una manera de adquirir productos naturales sin intermediarios, con trato directo y precios justos con cada productor. La ventaja es que los clientes de los restaurantes redescubren 'platos de siempre' rescatados con la cocina de la zona y donde los ingredientes se sabe de dónde vienen; la desventaja, que las cartas se limitan en la variedad de alimentos si se comparan con la de un restaurante normal.
Slow Food ha creado la Universidad de Ciencias Gastronómicas para ofrecer un programa universitario multifacético sobre la ciencia y la cultura de la alimentación. La UNISG es para Slow Food un medio suplementario de reunir la innovación y la investigación de los sectores universitarios y científicos, con los sabores tradicionales de las granjas y de los productores alimentarios, a fin de contribuir al nacimiento de una nueva generación de productores alimentarios por todo el mundo.
Slow Food organiza ferias, mercados y muestras de amplitud local e internacional, a fin de exponer productos de excelencia gastronómica y ofrecer a los consumidores responsables la oportunidad de contactar con los productores. También apoya circuitos de distribución alternativos como los mercados de productores, proyectos agrícolas con el apoyo de la comunidad o asociaciones de compradores, que contribuyen a disminuir la distancia entre productores y coproductores. Sus acontecimientos más destacados son el Salone del Gusto, Cheese, Slow Fish, Aux Origines du Goût y A Taste of Slow.
Las estructuras locales reciben el nombre de Convivium y es a través de estos grupos locales como mejor se expresa su cultura de convivencia. Actualmente existen más de 850 convivia en todo el mundo, de Dublín a Dehli, de Nairobi a Nagoya. Los convivia son la columna vertebral de Slow Food, y existen gracias a la labor incesante de sus socios, que consagran su tiempo y su energía a la realización de los ideales de Slow Food.

lunes, 22 de noviembre de 2010

La renta básica (II): Su viabilidad económica.


En la ciudad belga de Lovaina se fundó en 1986 la Basic Income European Network (BIEN). En el transcurso de este periodo podríamos dividir dos períodos de la historia intelectual de la renta básica. Los primeros 11 años estarían dedicados, por distintos autores, a contestar la pregunta de si ¿es justa la propuesta de la renta básica?, y en los últimos años, aunque se han seguido desarrollando muchos aspectos filosóficos de la propuesta de su justicia, se ha estudiado más si es financiable y económicamente sostenible.
Philippe Van Parijs aconsejó hace unos 25 años que era bueno primero ver si la propuesta es éticamente justa, y solo una vez superado este debate, ver si es económicamente sostenible o posible.
Para decir si una medida social es justa, lo más habitual es hacerla pasar por el tamiz de las mejores teorías de la justicia que se conocen: la de John Rawls, la de Robert Nozick o la del mismo Philippe Van Parijs. Tomando como base estas teorías, muchos autores han intentado ver si técnicamente, desde el punto de vista de la justicia, la propuesta de la renta básica superaba o no este filtro.
Esta primera etapa se ha superado y muy bien, ha habido académicos que han intentado discutir que la renta básica no era justa apelando a la reciprocidad, al principio de equidad y a muchos otros, pero la propuesta ha pasado bien el filtro primero de la justicia.
Dinero hay, y mucho más que el que nos imaginamos, para financiar una renta básica. Y en la situación actual de crisis económica y financiera muchos partidarios de la renta básica se ríen cuando oyen que no hay dinero para financiarla: Simplemente con el 10% de los 700.000 millones de dólares de rescate bancario (sin contar lo dado antes) se podría acabar el hambre en el mundo. Es una cuestión de prioridades.
Un proyecto de financiación desarrollado por Daniel Raventós tenía como objetivo el estudio de financiación para una renta básica en Cataluña. Se contaba con 110.000 declaraciones del impuesto sobre la renta de las personas físicas (IRPF). Se pretendía saber si solamente a partir de una reforma del IRPF real en Cataluña, y suprimiendo todo tipo de subsidios o prestaciones o pensiones que fueran redundantes con una renta básica era posible financiar una renta básica.
Las conclusiones fueron espectaculares. La idea era dar, en el año 2003, 5.414 euros anuales a todos los adultos y residentes de Cataluña, y la mitad, 2.707 euros, a los menores de 18 años.
La preocupación radicaba en quién ganaba y quién perdía, porque si se hace una reforma de este tipo y resulta que ganan otros o no gana la mayoría de la población, la reforma está mal hecha. Pero las conclusiones fueron espectaculares porque del 70% de la gente que declara IRPF o está obligada a declarar, todos salían ganando. Otro 10% de la población quedaba más o menos igual. Los que perdían eran un 20% de los estudiados: los más ricos. Perdían respecto a la situación actual, pero seguían siendo ricos.
Una de las cosas que preocupaba en el estudio era cómo quedaba redistribuida la renta después de la reforma propuesta. Se utilizaron diversos índices, el más conocido de todos es el coeficiente de Gini, y este quedaba ampliamente mejorado, lo cual era un resultado bastante obvio.
La reacción de los contrarios a la renta básica ha sido la de intentar ridiculizar la propuesta en los medios de comunicación. Se dicen cosas como: “Hombre, con una renta básica así yo no trabajaría; ¿cuántos de ustedes trabajarían?”, “mantendríamos a vagos”, “Vendrían inmigrantes buscando conseguir este salario sin ninguna actividad productiva”.
La renta básica no es sólo un mecanismo de lucha contra la pobreza, sino que supone un mecanismo que incrementa la libertad efectiva de las personas. Aquel que no dispone de una base material suficiente para garantizarse una existencia social autónoma tendrá que sobrevivir pidiendo permiso a terceras personas y, por lo mismo, se verá en mayor o menor medida sometido a la voluntad de estas. El autogobierno de aquellos que no disponen de esta base material es, pues, imposible.
También hay una justificación económica que apuesta por la renta básica ya que sería una medida que permite la adaptación de la economía a la globalización, al progreso tecnológico que hace que disminuya la necesidad del empleo, a la pujanza de la economía financiera y a la necesidad de conseguir un desarrollo sostenible, de manera que va a evitar que se hagan inversiones con él fin de crear empleo que implican la destrucción del medio ambiente. Como derecho económico se convierte en el eje fundamental de la sostenibilidad.
Se estaba hablando de una propuesta de alrededor de 450 euros por mes (recordemos, en el año 2003), en total, unos 5.400 al año, aproximadamente. Teniendo como criterio el salario mínimo interprofesional pero en 12 pagas, no en 14. Si quisiéramos actualizar estos datos (y siempre refiriéndonos a España), de los 450 euros pasaríamos a un poquito más de 630 euros.

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Otro artículos de la serie “Renta Básica”:

- La renta básica (I): Definición y ventajas.

Fotografía: www.morguefile.com

La renta básica (I): Definición y ventajas.


La renta básica, de un modo resumido, se podría definir como un ingreso monetario que el Estado da absolutamente a toda la población que vive en el territorio considerado como perceptor de esta renta básica, que permita, al menos, cubrir con garantías las necesidades vitales.
Complementando esta definición, la Basic Income European Network (BIEN) determina la renta básica como un ingreso pagado por el Estado a cada miembro de pleno derecho de la sociedad o residente (persona que está acreditada legalmente para estar en una zona), incluso si no quiere trabajar de forma remunerada, sin tomar en consideración si es rico o pobre, independientemente de cuáles sean las otras posibles fuentes de renta y sin importar con quién conviva.
Las consecuencias positivas que aportaría podrían ser que:
- Mejoraría la situación de las personas con un nivel adquisitivo bajo.
- Los trabajos desagradables serían mejor pagados.
- Los trabajadores estarían en mejores condiciones para negociar los contratos de trabajo.
- No habría que "vigilar" que los parados trabajasen ilegalmente, como pasa con la prestación y/o subsidio por desempleo.
- Como no se perdería la renta básica al encontrar trabajo, sería menos probable que se trabajase de forma ilegal; así, se ahorraría dinero en investigar el fraude.
- El autoempleo sería menos arriesgado y serviría de estímulo para fomentar su desarrollo.
Una de las cuestiones más polémicas se refiere a cuando se indica: “incluso si no quiere trabajar de forma remunerada”. En los tiempos actuales no existe solo el tipo de trabajo por el cual se recibe una remuneración a cambio, existen otros dos tipos de trabajo: por ejemplo, el trabajo doméstico, por el cual ni mujeres ni hombres reciben algún tipo de remuneración monetaria a cambio; el trabajo voluntario, y que por definición no recibe ningún tipo de remuneración a cambio. En consecuencia, hay una gran diferencia entre no trabajar a cambio de un salario y no hacer nada. Muchas veces se dice “esta persona no hace nada”, y a lo mejor hace mucho más que muchos que reciben algún tipo de remuneración a cambio. Pero habitualmente se confunde no tener una remuneración con no hacer nada.
A diferencia de los subsidios condicionados habituales de todos los estados de bienestar, la renta básica por definición no requeriría ninguna condición más que la de ser ciudadano o residente acreditado. No se necesita ser pobre, no se necesita ser madre soltera menor de 25 años, no se necesita tener las capacidades psíquicas o físicas muy deterioradas, no se necesita estar sin trabajo remunerado.
Un punto muy importante cuando hablamos de renta básica es su financiación. Porque aunque la reciba todo el mundo, no todo el mundo gana. Para financiar una renta básica todos los estudios serios hablan de la necesidad de una reforma impositiva. Con dicha reforma, la renta básica la recibiría el más rico igual que el más pobre, pero el más pobre gana de golpe la cantidad asignada como renta básica, y el más rico, para financiar esta renta básica, aunque la reciba, paga mucho más que lo que recibe. Se trataría de una gran redistribución de la renta, lo cual no quiere decir que los ricos dejen de serlo, sino un poquito menos que antes.
La renta básica tampoco es una subvención, ni un subsidio ni una prestación condicionada. Ni requiere la satisfacción de algún requisito, por ejemplo demostrar un determinado estado de pobreza, estar buscando trabajo remunerado o haber perdido el empleo. Esto distingue a la renta básica claramente de todos los subsidios agrarios. La renta básica es formalmente laica, incondicional y universal, se percibiría independientemente del sexo al que se pertenezca, del nivel de ingresos que se posea, de la confesión religiosa que se profese y de la orientación sexual que se tenga.

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Otro artículos de la serie “Renta Básica”:
- La renta básica (II): Su viabilidad económica.

Fotografía: www.morguefile.com

martes, 16 de noviembre de 2010

Estafa a trabajadores desempleados.


Este fin de semana pasado, me llamó un buen amigo, para quedar a tomar algo y poder hablar de cómo nos van las cosas. Aunque el contacto es frecuente, si que es cierto que han pasado algunas semanas desde la última ocasión en la que estuvimos compartiendo un buen vino de la tierra alrededor de mucha conversación.
Comentando nuestras realidades cotidianas, nuestros progresos y nuestras expectativas, me sorprendió cuando me empezó a detallar su experiencia en una reciente búsqueda de trabajo...
“Te voy a contar como me estafaron hace aproximadamente una semana, buscando trabajo a través de Internet.
Desde hace algún tiempo revuela por mi cabeza la idea de vivir la experiencia que supone poder trabajar formando parte de la tripulación de un barco, aunque mi especial interés sería la de poder trabajar en un barco de cruceros. Es por ello que entre en un foro de Internet, donde exprese estos mismos deseos para trabajar en una compañía dedicada especialmente a los cruceros, dando mis datos personales, teléfono y dirección de correo electrónico.
A los pocos días recibí un correo electrónico, donde se me indicaba que había sido seleccionado para trabajar en un crucero, y el mensaje lo firmaba un tal Peter Gabs, representando a la compañía Carnival Cruises.
El trabajo era dentro del hotel, la compañía cubría el pasaje de avión a Miami y la noche de hotel previa a la fecha de embarque. Por mi parte, yo tendría que correr con los gastos de la tramitación del visado de trabajo en la Embajada de Estados Unidos en Madrid.
En este correo electrónico, el (supuesto) Sr. Gabs me decía incluso el sueldo que iba a recibir, así la estafa se hace más verosímil, sobre todo si estas buscando trabajo, en la coyuntura actual de crisis mundial, y si llevas mucho tiempo en situación de desempleo, jugando con la ilusión que alguien te valora y te va a contratar. Circunstancias que saben aprovechar muy bien estos farsantes sin escrúpulos.
Para realizar todos los trámites, me requería el Sr. Gabs que debía ponerme en contacto con su agente en Perú, Edwin Cárdenas, con cuya persona tuve la oportunidad de hablar en varias veces.
Primeramente me solicitaron mi curriculum profesional. Después una fotocopia escaneada de mi pasaporte. A continuación de la recepción de mis documentación, ellos me remitieron por correo electrónico unos formularios, y una supuesta carta de la compañía. A partir de aquí es cuando viene la estafa de verdad: se me pide cien euros (100 euros) que debo enviar por Western Union, a una dirección en Perú, es entonces cuando aparece un tercer nombre, el destinatario (receptor del dinero) es Danny Daniel Pérez Alarcón. Confiado en la veracidad del asunto remití los 100 euros, y a continuación por correo electrónico, el resguardo escaneado del envío del dinero. Ellos le llaman voucher. Una vez recibido el dinero, la documentación iba a llegarme, me dijeron por MRW correo urgente. El mismo día por la tarde, me dan prisas para que enviase más dinero..., es cuando empieza a rondar por mi cabeza la idea de que todo es una estafa.
Me indican por correo electrónico que hace falta un seguro de marino internacional, para obtener la visa, con la finalidad de “cubrir cualquier eventualidad fuera del barco” (sic), ellos mismos me harán llegar por correo electrónico la propuesta de seguro para que pueda ir a la embajada al día siguiente.
A primera hora del día siguiente me puse en contacto con la embajada de los Estados Unidos..., mi nombre no aparece entre las solicitudes registradas..., la persona que amablemente me atiende me actualiza de los requisitos, le comento lo del seguro de marino y me informa que no es necesario. Tampoco los modelos de formularios coinciden con los que recibí, me sugiere que estoy mal informado, cosa que evidencia y confirma mis sospechas.
Después de la conversación con el personal de la embajada, hablo con el señor peruano, le comento que no voy a mandar más dinero, me responde que todo es legal y transparente, que va a consultar y ya me dirán, yo, durante todo ese día, no recibo nada.”
Después de la narración de los hechos, mi amigo Fredenand, me manifiesta que le gustaría poder ayudar a otras personas y evitar que caigan en este engaño, y si tuviera que dar una moraleja, no dudaría en decir: “no enviéis dinero por internet a ninguna oferta de trabajo”.

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Fotografía: www.morguefile.com

lunes, 26 de julio de 2010

La conducción eficiente y económica


El transporte por carretera es un factor clave para el desarrollo social y económico y para la cohesión de los distintos territorios. Sin embargo, tiene como contrapartida un elevado consumo de energía y altos niveles de emisión de gases de efecto invernadero, además de producir congestión en las redes viarias y una elevada siniestralidad.
Los viajeros pueden aprovechar las ventajas que ofrece el transporte por carretera y reducir sustancialmente sus impactos negativos, ya sea a través de la elección de vehículos más limpios, conduciendo de una manera más eficiente o usando alternativas al vehículo turismo de baja ocupación. Estas actuaciones conllevarán además un ahorro económico y una mejora del medio ambiente.
La conducción eficiente es un nuevo estilo de conducción, que contribuye a reducir el consumo de combustible, las emisiones al Medio Ambiente y además mejora la seguridad en la conducción.
En los últimos años, la tecnología de los vehículos ha evolucionado significativamente, sin embargo, la forma de conducirlos sigue permaneciendo invariable.
Con la conducción eficiente se obtienen unos ahorros medios de carburante del orden del 15% y una reducción de emisiones de CO2 de la misma proporción.
La conducción eficiente ofrece importantes beneficios a los conductores de coches particulares, coches de empresa, camiones y autobuses y también a las flotas de vehículos, a través del ahorro en costes, mejora de la seguridad, mejora del confort en la conducción y reducción de sus emisiones contaminantes.
La conducción eficiente se complementa además por el comportamiento eficiente en la compra del vehículo (teniendo en cuenta el etiquetado energético), por la realización de un correcto mantenimiento del vehículo y por el uso de sus accesorios (neumáticos, aerodinámica, aire acondicionado, etc.).
La conducción eficiente resulta una opción de bajo costo y fiable, que ayuda al ahorro energético a alcanzar los objetivos del Protocolo de Kyoto y a mejorar la calidad del aire.
La conducción eficiente reduce el consumo de combustible, los costes de reparación y mantenimiento del vehículo, el estrés, la contaminación acústica, la contaminación del aire y los gases de efecto invernadero. Mejora la seguridad vial y la comodidad. Una conducción más segura es el resultado de un estilo de conducción basado en la previsión y la anticipación, el mantenimiento de una velocidad uniforme y moderada, menos adelantamientos y maniobras arriesgadas y menos estrés y agresividad.
Una síntesis de las técnicas más relevantes de la conducción eficiente podría ser:
- Arrancar sin pisar el acelerador
- La primera marcha: En el inicio de la marcha, utilice la primera sólo para poner en movimiento el vehículo. Se cambiará a la segunda a los 2 segundos o a los 6 metros recorridos.
- Cambie de marchas lo antes posible. Para coches de gasolina/GLP, cambie de marcha antes de las 2.500 revoluciones por minuto, y para coches diésel antes de las 2.000 rpm. Como alternativa, también se puede cambiar de marcha según la velocidad.
- Mantener una velocidad uniforme. Hay que evitar las aceleraciones y frenadas innecesarias. Conducir a velocidad constante no sólo repercute en un ahorro de carburante, sino que tiene también genera un efecto positivo en las emisiones, seguridad vial, flujo de tráfico y confort de los pasajeros.
- Moderar la velocidad.
- Moverse con anticipación y previsión. Con el fin de conducir a velocidad uniforme, es importante prever el tráfico circundante y evaluar el tráfico en general para evitar frenazos y aceleraciones innecesarios. Se recomienda tener controlado un campo de visión de al menos tres vehículos por delante.
- Uso del rodaje por inercia con la marcha engranada. Cuando tenga que reducir la velocidad (o detenerse), levante el pie del acelerador y deje rodar el vehículo por su propia inercia con la marcha engranada. En estas condiciones (y por encima de un número mínimo de revoluciones cercano al ralentí), el consumo del vehículo es nulo.
- Correcto manejo de los accesorios del vehículo: peso adicional, aerodinámica, correcta presión de los neumáticos, aire acondicionado, …
Existen amplios manuales tanto para conductores de turismos (pdf) como para conductores de vehículos industriales (pdf), e incluso para el tractor agrícola (pdf), que explican con mayor profanidad y detalles los aspectos antes comentados, así como otras cuestiones relativas a la conducción eficiente.

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Fotografía: www.morguefile.com

La importancia del ahorro


El ahorro siempre es importante, incluso en tiempos de crisis y de dificultades financieras. El ahorro presente constituye una reserva para el futuro.
Cuando se habla de la necesidad de ahorrar, es fácil buscar excusas de por qué no es posible y, especialmente en tiempos difíciles, parece que se encuentran más rápidamente. No obstante, el ahorro neto, que es sumar ahorros y disminuir deudas, sigue siendo importante y hay que seguir animándolo.
Existen en la calle una serie de mitos sobre el ahorro, que se podrían llamar excusas para no ahorrar, que de un modo resumido se podrían concretar en las siguientes afirmaciones:
- “Sólo puedo ahorrar un poco en estos momentos y no merece la pena”
- “Empezaré a ahorrar cuando tenga mejor sueldo”
- “Si tuviera mejor sueldo sería más fácil ahorrar”
- “Quiero ser buen padre/madre y quiero dar todo a mis hijos ahora”
- “Siempre puedo conseguir un préstamo si las cosas van mal”
- “Ahorrar requiere la privación”
- “Ahorros implican eliminar lo divertido en la vida”
La necesidad de ahorrar no sólo está relacionado con el problema de la jubilación y de la dudosa capacidad de los gobiernos, o de los estados, de hacer frente a las amplias promesas que nos han dado y que siguen dándonos a los trabajadores que, cuando lleguemos a la edad del retiro, tendremos una pensión digna pagada por el gobierno, o sea, por los trabajadores del futuro.
Se están lanzando “globos sonda” para preparar el debate de la reforma del sistema de pensiones en muchos países. Se están buscando fórmulas para computar las bases de cotización de tal modo que resulte una reducción de las cuantías en las pensiones a abonar. Se habla de prolongar la vida laboral de los trabajadores y retrasar la edad de jubilación. No se ha hecho mucho de momento, pero la tendencia es imparable. Por ello, no debemos esperar a que los gobiernos nos resuelvan este problema también, debemos tomar las riendas de nuestras finanzas personales y trabajar para incrementar nuestro ahorro neto.
Sin embargo existen otras posibilidades a tener en cuenta que nos hagan valorar la posibilidad de ahorrar, por ejemplo: la educación de nuestros hijos, tener la seguridad de poder afrontar emergencias médicas, e incluso para invertir en nosotros mismos a través de la educación o de prácticas laborales, o para iniciar algún tipo de negocio.
Siempre parece curioso ver a la gente estar muy dispuestos a firmar para tomar un préstamo destinado a la comprar de un coche, una lavadora, incluso (porqué no) unas vacaciones. Decisiones que traen consigo los costes de los intereses del préstamo.
Cuando pensemos en necesitar ese nuevo coche (o un automóvil de segunda mano), esa lavadora o cuando programamos esas vacaciones tan deseadas, mucho mejor sería pensar en ahorrar para ello y, así, llegado el momento de pagar, no sólo tendríamos el dinero ahorrado, sino que además habríamos ingresado intereses durante el tiempo del ahorro. De ese modo no se tendría que tomar un préstamo y no se pagaría ni gastos ni intereses sobre dicho préstamo.
En resumen, resulta mucho más rentable con una política de ahorros personales para las compras que seguir el camino de endeudarse a través de los préstamos.

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jueves, 22 de julio de 2010

Amortizando deudas gracias a un dinero extra


Si tenemos la suerte de recibir un dinero a través de un premio de lotería, nos sorprende una herencia inesperada, la paga extra, o simplemente aflora algún dinero con el que no contábamos, nos encontramos en la tesitura de qué hacer con él. Siempre se ha dicho que “un ingreso extra conlleva un gasto extra”, pero nosotros pretendemos no aplicar el refranero popular y utilizar del modo más beneficioso ese ingreso extraordinario. En el caso que el dinero no sea un problema en nuestra economía familiar se podría decir que “el arte es libre”, pero si por el cambio, nuestro patrimonio personal está “maniatado” por deudas, lo más razonable es que una parte muy importante del dinero extra que hayamos percibido se destine a amortizar alguna de las mencionadas deudas.
Una vez que hemos tomado la decisión sobre qué préstamo queremos amortizar, por ejemplo vamos a imaginar que es un préstamo hipotecario, se nos puede plantear dos grandes opciones:
Por un lado, reducir la cuota mensual: con ello nuestra vida cotidiana sería más holgada ya que dispondremos de más dinero para gastar hoy, pero la “velocidad” a la que se amortiza el principal de la deuda disminuye, y por tanto a la hora de calcular los intereses, estaremos pagando durante más tiempo un mayor importe por este concepto al no reducir el plazo de vencimiento.
O, por otro lado, reducir el plazo de vencimiento: en cambio, si nos decantamos por la opción de amortizar disminuyendo el plazo al que vence nuestra deuda, entonces nos resulta más provechoso, porque al final habremos pagado menos intereses.
La razón por la cual ganamos es la inversa a la anterior, al disminuir el plazo de vencimiento de nuestra deuda, obtenemos una ganancia neta (o menor coste), porque al que reducir los intereses del principal de nuestra deuda, nuestro coste financiero se reduce.
Tengamos en cuenta que la diferencia entre un plazo de 30 años a uno de 20 supone un ahorro muy considerable, ya que nos estamos quitando de un plumazo el coste de los intereses que se habrían de satisfacer a la entidad prestataria por la diferencia de 10 años.
Por ello, invito a los que agraciadamente se encuentren en esta tesitura de dónde destinar un ingreso extra, que al tratar este asunto con su banco no le “den gato por liebre”, y recordar, reducir plazo siempre es la mejor opción.
Una forma de hacer estos cálculos es recurriendo al Portal del Cliente Bancario del Banco de España, por ejemplo, donde nos ofrecen la posibilidad de simular el recálculo de la cuota o del plazo de un préstamo con un tipo de interés nominal y un plazo determinados, si a lo largo de la vida del préstamo se realiza una amortización parcial del mismo.
También en calculodehipoteca.net nos ofrece la posibilidad de descargarnos un simulador (en Excel) para calcular si nos interesa amortizar más en tiempo o en cuota. En los cálculos se pueden ver los intereses de la hipoteca que nos ahorraríamos si realizamos la amortización de una forma u de otra, así como los dos cuadros de amortización para poderlos comparar.
Nos recuerdan que a finales de año es unos de los momentos idóneos para ir haciendo cuentas de lo que hemos pagado de hipoteca durante el año y ver si nos interesa amortizar o esperar al siguiente año. Además hay que tener en cuenta la posibilidad de deducción en la declaración de la renta, por si no hemos llegado a la cantidad máxima que da derecho a deducción: porque entonces es el momento de amortizar anticipadamente.

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