domingo, 31 de octubre de 2010

Alternativas para el cultivo de la naranja en Valencia (I): Antecedentes.


Recientemente he pasado unos días en la provincia de Valencia visitando familiares y amigos, y al regresar a casa he encontrado en la bandeja de entrada de mi correo electrónico un interesante artículo, procedente de Ecoticias, relativo a la problemática y zozobra que están viviendo la citricultura valenciana, y siendo más concretos: los agricultores valencianos de naranjos; porque la crisis la sufren los productores, ya que el resto de la cadena productiva, especialmente los distribuidores, siguen gozando de una excelente salud económica. Estas circunstancias pueden servir como reflejo de otras crisis agrícolas en otros lugares del mundo.
Desde principio de este siglo, el cultivo de la naranja ha entrado en una seria crisis motivada por diversos factores: El exceso de oferta, la “compra a resultas” y la liberalización del mercado que permite la entrada en Europa de naranja más barata. Además, estas variedades son más tempranas y saturan el mercado varios meses antes de la cosecha española. Este próximo invierno, como en años anteriores, extensos campos de naranjas apenas serán recogidos o aprovechados por los agricultores a los que le sale más caro recoger la naranja del árbol que venderla. Asistimos al triste espectáculo de campos de naranjos llenos de frutos podridos tirados por los campos en años de crisis tan grande como la que nos afecta en este momento y que ha significado el empobrecimiento de tantas familias.
En esta situación, es necesario hacer muchos esfuerzos para buscar al campo valenciano alternativas, incluso desde la Economía ecológica, que permitan crear empleos verdes, pero para ello es preciso apostar por nuestros productos y apoyar el emprendimiento de proyectos nuevos.
La historia se repite a lo largo de los tiempos: economía local basada en el cultivo predominante de un alimento, entrada de productos más baratos que hunden la cosecha, fruta sin recoger en los campos y declive económico.
Pero precisamente porque esta situación es una constante en muchos lugares del mundo, también existen alternativas viables que ya se han experimentado y otras que merecen una oportunidad.

Como el naranjo se convierte en un monocultivo en Valencia
Hasta 1781 los naranjos en el Levante se utilizaban exclusivamente de forma ornamental o para marcar lindes entre dos huertos. El sacerdote Vicente Monzó Vidal, ayudado por sus dos amigos, el boticario Bodi y el notario Carlos Maseres, pusieron en marcha la primera plantación en Bassa del Rei, en Carcaixent.
El experimento exitoso se extendió rápidamente, beneficiándose primero del declive de cultivos como la mora o los cereales, y más tarde de la crisis del vino a finales del XIX a consecuencia de la filoxera. Durante todo el siglo XX la naranja valenciana vivió un gran momento ayudada por la exportación a países europeos.

Su hecatombe
Las condiciones comerciales que sufren los agricultores, son inaceptables en cualquier país desarrollado. Reflejemos algunas cifras y datos para entender la dimensión de la tragedia:
  • En muchos casos, el agricultor no vende las naranjas con un precio prefijado al operador (comerciantes o cooperativa). Existe un contrato de compra-venta, pero no siempre se usa. El agricultor entrega los cítricos y al final de temporada recibe una cantidad de dinero del operador. Expoliar la renta del agricultor bajo esta modalidad se denomina “compra a resultas”.
  • En la campaña 2005/06 el agricultor percibió el 68% menos respecto a 1997, según la Unió de Llauradors i Ramaders, los precios de dicha temporada fueron inferiores a los de hace 20 años. El agricultor ha sufrido un aumento en los bienes de consumo que necesita para vivir, sobre todo en la vivienda, mientras el valor de sus cítricos ha bajado vertiginosamente.
  • Mientras, los costes de producción aumentaron casi un 12% respecto a la media de los últimos cinco años. Con lo que los precios recibidos no cubrían ni los costes de producción.
  • Según el Censo Agrario, el campo valenciano perdió casi el 50% de los titulares de explotaciones entre 1989 y 2003. En los últimos años, los titulares de explotaciones jubilados aumentaron del 33,58% al 37,65%. Sólo el 1,7% de los agricultores tiene menos de 30 años.
  • De 2000 a 2004 la superficie citrícola disminuyó un 5% gracias en parte al negocio inmobiliario, que desgraciadamente supone la única vía de escape ante la agonía. Evidentemente pocos se benefician, mientras la metamorfosis de agricultura por cemento continua.
  • En la campaña 2006/07 y según el Ministerio de Agricultura, el descenso del precio de los cítricos para el agricultor fue casi 30 veces mayor que la media de los otros productos alimentarios. Esta disminución sitúa al naranjero como el agricultor que más ingresos perdió.
  • En la campaña 2007/08, la producción mermó un 25% respecto al año anterior, lo cual debería haber supuesto una ligera subida de los precios. Sin embargo ese aumento ha sido inexistente o muy pequeño, y muchos operadores han seguido comprando “a resultas”.

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Fotografía: www.morguefile.com

1 comentario:

  1. Desde principio de este siglo, el cultivo de la naranja ha entrado en una seria crisis motivada por diversos factores: El exceso de oferta, la “compra a resultas” y la liberalización del mercado que permite la entrada en Europa de naranja más barata. Además, estas variedades son más tempranas y saturan el mercado varios meses antes de la cosecha española. Este próximo invierno, como en años anteriores, extensos campos de naranjas apenas serán recogidos o aprovechados por los agricultores a los que le sale más caro recoger la naranja del árbol que venderla. Asistimos al triste espectáculo de campos de naranjos llenos de frutos podridos tirados por los campos en años de crisis tan grande como la que nos afecta en este momento y que ha significado el empobrecimiento de tantas familias.

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